Las cinco claves de por qué el consumidor prefiere pagar mediante tarjeta. ¿Estamos ante el fin del efectivo?

Durante el año 2017 se han realizado 3.400 millones de operaciones con tarjeta, lo que supone un incremento del 12,6% respecto a las cifras registradas el año anterior. Son datos del Banco de España que representan el aumento que ha experimentado el pago con tarjeta en nuestro país y cómo ha evolucionado su aceptación entre los ciudadanos.

Nos dirigimos a un futuro sin efectivo, en el que las monedas y billetes serán remplazados por métodos de pago más cómodos, seguros y rápidos que nunca. La utilización de tarjetas ya se iguala con el efectivo en frecuencia de uso para las compras diarias de tal forma que, de media nacional, un 44% de los consumidores encuestados declara usar este método de pago en su día a día, siendo un 47% los que declaran usar también el efectivo. Son conclusiones del informe ‘El futuro de la aceptación de pagos’, elaborado por UniversalPay que destaca, también, cómo empieza a despuntar el pago con contactless.

España es el país europeo en el que más se utilizan las tarjetas sin contacto, tal y como refleja el estudio ‘El consumidor europeo conectado: una vida online’, realizado por Osborne Clarke, en el que señalan que un 57% de los españoles utiliza las tarjetas contactless para adquirir productos y servicios, mientras que un 59% emplea aplicaciones móviles para sus compras.

Preferimos pagar con tarjeta y tal es su importancia que 8 de cada 10 españoles no salen nunca sin sus tarjetas y el 79% piensa que la situación ideal sería poder pagar en cualquier tipo de comercio con tarjeta, independientemente del importe. Son conclusiones extraídas del sondeo de opinión del consumidor llevado a cabo por Advanced para Visa. Pero, ¿por qué elegimos pagar con tarjeta?

  • Rapidez. Las tarjetas posibilitan una mayor agilidad que el dinero en efectivo y si el pago se realiza mediante contactless, la operación se realizará en un periodo de tiempo menor. De esta forma conseguimos una mayor comodidad para el consumidor.
  • Control de gastos. Los pagos con tarjeta permiten comprobar, siempre que se quiera, la lista de movimientos y, así, controlar el dinero gastado.
  • Pagos digitales. Las tarjetas hacen posible los pagos a través del ordenador, del móvil o por tecnología NFC. Hacen viable los pagos que se realizan fuera de las tiendas físicas.
  • Seguridad. Se puede detectar el fraude y los usos ilícitos que se realizan con una tarjeta que ha sido robada.

¿Estamos ante el fin del efectivo?

Suecia es el país con menos efectivo y va camino de eliminarlo en su totalidad. Son muchos los establecimientos que no aceptan pagos en metálico porque reconocen que es una forma de evitar robos y agilizar la transacción. Los autobuses rechazan el pago con monedas y billetes, al igual que ocurre en los baños públicos donde solo se paga de forma digital. El dinero físico ha pasado a un segundo plano, desplazado por los pagos digitales y es que, durante el año 2017, la cantidad de efectivo en circulación cayó al nivel más bajo desde 1990, según señala una encuesta realizada por Insight Intelligence.

En nuestro país, el Gobierno ha aprobado, en Consejo de Ministros, el Anteproyecto de Ley de Servicios de Pago con el que se traspone la Directiva europea 2015/2366 que incluye la obligación de todos los empresarios de aceptar pagos con algún método alternativo al dinero en efectivo cuando el importe sea superior a los 30 euros.

 

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