Pago Contactless, clave en el comercio post coronavirus

Pago contactless

Aunque no existe una definición clara de lo que significa la “nueva normalidad”, lo que sí resulta evidente para todos es que la crisis provocada por el virus COVID-19 cambiará nuestros hábitos sociales. La realidad tras esta pandemia supondrá cambios en nuestra forma de movernos en sociedad, para que sea lo más segura posible, y esto afecta de forma directa al sector comercial y de la restauración. ¿Cómo podremos seguir comprando y disfrutando de una comida en un restaurante si estaremos rodeados de gente y, por lo tanto, expuestos al contagio? Podremos hacerlo gracias a las medidas de seguridad y prevención, entre ellas, el pago contactless, un aliado imprescindible en la era post coronavirus.

La evolución en el número de contagios desde el inicio de la pandemia nos ha enseñado que toda precaución es poca para evitar la propagación del virus. Por ello, aunque no está demostrado que el COVID-19 pueda transmitirse a través de monedas y billetes, resulta más que evidente que evitar el intercambio de dinero de mano a mano reduce la exposición de la población al virus.  Más aún cuando la alternativa es tan sencilla como usar una tecnología ya extendida entre comercios y clientes: el pago con tarjeta o, mejor aún, pago contactless.

La efectividad del pago con tarjeta frente al contagio

Gracias a la obligatoriedad del uso de las mascarillas en espacios públicos, tanto el cliente como el dependiente quedan protegidos frente al contagio por vía aérea; las tarjetas de crédito y los métodos del pago contactless, son los encargados de protegernos frente a la otra vía de transmisión, la que se produce a través de las superficies infectadas por un estornudo o una mal higiene de manos. Estas son las dos grandes ventajas sobre su uso:

1. Cero exposición para el empleado

Al utilizar la tarjeta de crédito, el empleado del local no entra en contacto con ningún elemento que porte el cliente, ni el dinero, ni la tarjeta de crédito en caso de que ésta no tuviera la tecnología contactless . 

2. Cero contacto con el datáfono

Las tarjetas o wearables con tecnología contactless, como relojes o pulseras, no necesitan entrar en contacto directo con el datáfono para que se lean sus datos, basta con situarlos a un par de centímetros de distancia. En las compras inferiores a cincuenta euros, además, el cliente ni siquiera debe introducir su código PIN, por lo que no debe tocar el teclado del datáfono en ningún momento. Si el pago se realiza a través de un smartphone, de hecho, incluso la validación de seguridad se hace a través del propio móvil, sin tener que marcar el PIN en el datáfono.

Más allá de la propia seguridad que aporta este sistema, existen otras medidas recomendables que podemos poner en práctica.

a. TPV inalámbricos

Si contamos con varios dispositivos TPV inalámbricos pueden moverse hasta el punto del local en el que se encuentra el cliente, evitamos las colas en caja y, por lo tanto, las aglomeraciones que impiden mantener la distancia de seguridad.

b. Líquido desinfectante junto a la caja

En las compras superiores a cincuenta euros que se realicen con tarjeta contactless sigue siendo necesario que el cliente introduzca el código PIN, por lo que es recomendable que el cliente pueda desinfectarse las manos antes de tocar el teclado del datáfono o TPV.

c. Limpieza de terminales

Para garantizar la máxima seguridad de los terminales y no depositar toda la responsabilidad en la higiene del cliente, es imprescindible que los empleados realicen limpiezas periódicas de los terminales, tal y como te explicamos en nuestra sección dedicada a la prevención del  COVID-19

El comprador post coronavirus

No resultará difícil que los clientes se acostumbren a estos hábitos de pago en el comercio post coronavirus ya que, según nuestro estudio El Futuro de los Pagos, el uso de la tarjeta está cada vez más extendido en la sociedad española. Nuestro informe destaca, de hecho, que el 75% de los encuestados efectúa sus pagos diarios en tiendas con tarjeta, sobrepasando en 8 puntos a quienes usan el efectivo. El porcentaje del uso de tarjeta llega incluso hasta el 94% de consumidores si incluimos aquí a quienes utilizan contactless. En el último año, casi la mitad de consumidores consultados, ha incrementado el uso del pago “sin contacto” en sus compras.

Desterrar el efectivo será solo uno de los muchos cambios que veremos en el comprador post coronavirus y es que los más de dos meses de confinamiento vividos nos han hecho adquirir nuevos hábitos que es probable que se queden con nosotros de forma definitiva. Otro de los más importantes es el comercio online.

La omnicanalidad ya no es una opción

Durante las primeras semanas más estrictas de confinamiento el comercio electrónico creció el 55%, según los resultados de un centenar de portales analizados por el analista Guillem Sanz. El comprador ha experimentado la seguridad y efectividad de las ventas online y es probable que este hábito perdure a partir de ahora. Por ello incluso el pequeño comercio debe estar preparado para poder darle este servicio en esta nueva etapa. ¿Supondrá esto el fin del comercio físico? En absoluto, el horizonte se sitúa más bien en la convivencia y simbiosis de ambos sistemas, por lo que la omnicanalidad pasa de ser una alternativa a ser la mejor elección posible para la subsistencia y, sobre todo, crecimiento del negocio. 

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